Escuchando una salsa

Voy repasando los acontecimientos que me trajeron a este lugar.

En un vaivén de recuerdos – constante – voy haciendo declaraciones para mi misma. La primera, es que si de amar se trata, solo quiero a una mujer. La segunda, es que olvidar no me es posible. La tercera, debo dejar de fumar.

Las tres declaraciones van ligadas a la misma mujer, ese eterno recuerdo que no me abandona.

La vida debe continuar, pero las palabras se me acaban, las sonrisas escasean, los dolores se agudizan. ¿Cuánto tiempo debo esperar?

Dicen…

Dicen que todo tiempo pasado fue mejor. Estoy por creerlo.

Rebuscando entre las cosas que no debería ver – no debería según nadie – recordé cuando fui feliz, en ese tiempo donde me equivoqué y fui víctima de mis propios errores. Recuerdo con dulzura y entre lágrimas aquello que ya no puede ser. Amistades, amores… el desgaste que me produce el tiempo va acabando con mi poca fe.

Dicen que todo tiempo pasado fue mejor, mis recuerdos son testigos de eso. Abrir el baúl de los recuerdos es un tormento que no puedo dejar de revivir. Me añoro en ese tiempo, me añoro ahí sentada, tomando café, fumando un cigarrillo, dando nuevamente ese beso.